Ya toqué el tema en un libro que les pongo por aquí:
Existen algunos que saben que escribir se convierte en un acto cotidiano y que no importa si son buscados o muy populares para seguir haciéndolo; cualquiera que sea el caso del que escribe, es una forma de conectarse con lo social y lo íntimo; los valores del que escribe dependerán de su experiencia personal y de su trayectoria profesional.
Hablando de un mundo conectado y dinámico, donde nos vemos engarzados a la mecánica evolutiva de las redes sociales, el que aparece, existe, y el que deja de hacerlo es un borrón en la dispersa nube que capta lo que somos y lo que hemos hecho y dicho a lo largo del tiempo.
Para otros, nada bueno pasa cuando dependemos de las razones que nos permiten evolucionar… y por más que nos esforcemos en mostrar los enaltecidos cánones de la mayéutica, las cosas no serán diferentes solo porque apareció un brote de toma de conciencia en ciertos grupos de intelectuales o vanguardistas.
Esta es posiblemente una de las razones por las cuales la protagonista de esta historia se queda en la depresiva relación de enfrentarse a la hoja en blanco y no saber cómo reaccionar y si vale la pena hacerlo.
Bien, independientemente de lo que ahí sucedió, lo que más vemos en las películas es gente que le han pagado para que cumpla un contrato donde debe seguir escribiendo lo que su público le conoce y por lo que lo compra y es un escritor rentable para la editorial.
La presión constante de mantener la popularidad puede ser abrumadora. Muchos creadores se ven atrapados en un ciclo en el que sienten que no pueden experimentar con nuevas ideas o estilos, por miedo a decepcionar a su base de seguidores. Se encuentran en un dilema entre la autenticidad y las expectativas del mercado, lo que puede llevar a una falta de innovación en sus obras.
Son como los actores y actrices de moda: aparece la arruga en el sitio indiscreto y pierden popularidad y contratos…
Perseguir ser publicados y vendidos es un rol que ya señalé en la publicación anterior: Se vive para que te compren lo que vendes.

Analiza, ¿a ti qué te deja en blanco? ¿Qué necesidad tienes de copiar estilos para poder vender o de quedarte y modificar la idea de otro escritor porque es chispeante y la necesitas?