Hay acciones que nos muestran un espectro; podemos verlo o intuirlo. A partir de ahí hay consecuencias, pero el término «espectro» es algo interesante y multifacético.
Ante toda acción que emprendemos, comprendemos su potencial y la forma como altera nuestra realidad y la de aquellos que nos rodean, revelando diversos matices e interpretaciones.
No todos pueden intuir a un espectro, mucho menos generar una conexión con su manifestación en el mundo.
¿Qué lo delimita? ¿Cómo es que algunos podemos percibirlo? ¿Dónde lo encontramos?
Existe cierta cantidad de radiaciones que le dan frecuencia y longitud. Además, existe un rango de posibilidades en donde puedes afirmar que tus límites empiezan y los del espectro te invaden.
Debatir acerca del espectro nos lleva a unirlo necesariamente a un concepto. Empero, es un abanico de posibilidades y perspectivas al mismo tiempo.

De la sombra nace el cuerpo que se disuelve,
Una huella de luz que aprende a respirar.
El suelo lo llama, pero él asciende,
Como si el aire tejiera su nueva piel.
No hay ruptura, solo tránsito:
La sombra se queda, el espectro continúa.