Solo es posible que intuyamos aquello para lo que hemos sido llamados; en lo profundo de nuestro ser, sentimos una conexión única y especial con ciertas vocaciones o destinos.

“Intuir en aquello que nos ha llamado”
Muchas voces y trinos podrán acercarse a nosotros, susurrando sugerencias y posibilidades, pero no todos los recibimos con la misma intensidad. Algunos resonarán en nuestra alma, despertando sensaciones ocultas y anhelos que ni siquiera sabíamos que existían, mientras que otros simplemente se desvanecerán en el aire, incapaces de dejar una huella significativa.
Es en esta diversidad de sonidos que encontramos la riqueza de nuestras experiencias, aprendiendo a discernir cuál es el camino que realmente debemos seguir para cumplir con nuestro propósito.
De tal forma que no les fue difícil entender que lo que estaban haciendo llamaría la atención de los gansos, que aún permanecían en el paraje, los que estaban llegando y los que encontraban de forma recurrente un sitio de solaz y alimento en los alrededores.
Pronto los exploradores comprendieron que se ubicaban en el lugar donde se entrelazaban sus movimientos y acciones con la naturaleza vibrante; el murmullo de las hojas y las rocas que brincaban ante el golpeteo del martillo y los cinceles, el pico y las palas generaban un peculiar ambiente para que los gansos se sintieran atraídos.
Indudablemente, la presencia de aquellos visitantes humanos, que interrumpían la paz de su hábitat, no pasó desapercibida.
2 respuestas a “Dejarse guiar por lo que nos llama. (50)”
A menudo confundimos el ruido del entorno con nuestra propia voz, pero como bien mencionas, el verdadero discernimiento nace de esa resonancia que solo ocurre en lo profundo. Es fascinante cómo la naturaleza, en su estado más puro, sirve de espejo para recordarnos que nuestro propósito no se busca, sino que se reconoce cuando finalmente dejamos de resistirnos a lo que nos llama.
Así es, Bratzly, como lo señalé en un video anterior, no nos damos cuenta de cómo la naturaleza nos da señales de su apropiación del entorno, cuando somos los humanos los que creemos que todo lo gobernamos. Gracias de nuevo por tus palabras.