Evidentemente, están en una ubicación del oeste…
Por razones obvias, ninguno tiene permitido revelar la ubicación exacta y eso es un acuerdo que el propio explorador anciano agradece enormemente a cada uno de los presentes, ya que esto le da tranquilidad al pensar que la zona permanecerá en el anonimato.

Reconocen que los tejidos han sido una de las formas sutiles de preservación de la cultura de los pueblos. Todo tejedor experimentado jamás desdeñó el poder de los astros en su relación con los cultivos y los secretos místicos.
La imaginación ritual trabaja desde antaño con hilos invisibles de diversos materiales que son luz para cada uno de sus relatos, donde el aparente silencio de las estrellas no contuvo la imaginación humana para recrear su sinfonía e hilvanar con sus recuerdos los que el cielo le dictaba.
Hilar, medir y cortar hilos, delgados y gruesos, siempre dejando un trazo que habla de todos los seres que han habitado la Tierra. No hay tapiz mayor, hay una constante recreación, la forma mágica de convertirnos en parte del tejido cósmico en cada relato y mitopoético.