Si sientes que es posible erradicar la violencia, es bueno preguntarse desde qué punto es analizable. ¿Qué tanto es viable aceptar la pena de muerte? ¿A quién beneficia en realidad? ¿En qué culturas se habla del tema y qué hay en sus raíces y tradiciones para exponer el asunto?

En algunas culturas orientales se habla de que elegimos a nuestros padres para cumplir con una tarea que se nos ha encomendado y para la que seremos expuestos, entrenados y en la que nos sentiremos comprometidos.
Posiblemente sea cierto y solo determinados seres humanos cumplirán con el objetivo para el cual fueron entrenados al nacer de un determinado padre y madre.
El problema es que esto se repita, y sea necesario volver a involucrarse en el ciclo para que alguien lo rompa de nuevo en otro siglo y en otra área del planeta…
Sin embargo, estamos hechos de una forma y de una manera, y hay quienes no romperían por nada sus lazos con la cultura y creencias que les han enseñado, y eso ayuda a preservar el ciclo de acontecimientos.
Por otra parte, la serie expone cómo el poder y la corrupción llevan a considerar a algunos como seres no solo diferentes, sino de una clase que no corresponde a la de ellos, y que puede ser manipulada por reconocerlos inferiores.
Si la ley es la misma para todos, ¿habrá quienes con dinero pueden hacerla favorable para algunos?
Son preguntas que nos hace meditar la serie y que no solamente son interesantes, sino que nos mueven a tomar conciencia de algunas situaciones.
El acoso, la violación y la violencia familiar como herramientas de un guion bien trabajado e intenso, donde incluso se solicita al espectador que, si ha pasado por algo así, solicite ayuda.
Entonces el tema de la pena de muerte toma un carisma especial y nos hace preguntarnos: ¿Sirve a una sociedad irritada por lo que un asesino ha hecho? ¿Posiblemente el más beneficiado sea el que ha cometido los crímenes y deja de sufrir ante el recuerdo de lo que hizo? ¿Acaso se justifica lo que hizo un asesino considerando las situaciones que lo llevaron a asesinar?
Los invito a verla; es cruda, deprimente y, si solo ven historias para divertirse, no es para ustedes.