Siempre hay un lugar donde nada se ilumina, ese sitio en nuestra mente que nos permite soñar con la inmensidad de nuestros sueños y recuerdos. Un lugar donde crece el musgo y se convierte en lo único que llega a tu olfato.

Entonces, solamente cuando cierras los ojos puedes ver en sueños la luz de tus ideas, tus ideales y lo que no se dice porque no puede ser visto; es ahí donde la mente se libera de las cadenas de la realidad, solo ahí surgen visiones inesperadas y pensamientos profundos que a menudo permanecen ocultos en la vigilia.
En el vasto universo onírico, es el sitio donde alberga el navegante, esperando del mundo algo mejor… Es donde las posibilidades se expanden infinitamente, para explorar aquello que forma parte de los anhelos más profundos. el navegante sabe que el miedo es un momento, pero la vida, un instante.
Su viaje sin límites es donde la creatividad florece y la esencia de su ser se revela en formas sorprendentes.