El mundo espera mucho de lo que conoce, rara vez de aquello que le es ajeno; bajo esa premisa, corren tiempos de incertidumbre para algunos en el momento en que la tormenta azota las paredes de la nave.

En medio de este caos, surgen preguntas inquietantes que desafían su capacidad de adaptación y resiliencia. La familiaridad brinda una sensación de seguridad, mientras que lo desconocido provoca temor y desconcierto, lo que los lleva a reflexionar sobre su relación con lo familiar y lo extraño.
Es en estos momentos de crisis cuando se pone a prueba nuestra humanidad, y debemos encontrar la fuerza para enfrentar lo que no comprendemos, buscando siempre el conocimiento y el entendimiento en medio de la tempestad para poder reemprender nuestro camino hacia la calma.
Esto sucede y no es igual para todos; pese a comprender que su lejanía de los propios es constante, saben que en puerto alguien espera por ellos.