Cada cultura ancestral ha logrado captar en esencia un aliento de la luna a su manera y de acerado a su cosmovisión.

Mesoamérica
- Maya: Ix Chel, diosa lunar, representa la fertilidad, el parto, la medicina y los tejidos. Su rostro aparece en códices como símbolo de renovación y poder femenino.
- Azteca: La Luna está ligada al mito de Coyolxauhqui, diosa desmembrada por su hermano Huitzilopochtli. Simboliza el conflicto cósmico y la transformación a través del sacrificio.
Egipto
- Thoth, dios lunar, encarna la sabiduría, la escritura y el tiempo. La Luna era vista como un calendario viviente, marcando los ritmos sagrados del cosmos.
Grecia
- Selene y Artemisa personifican la Luna como belleza, virginidad y poder femenino. La Luna influía en la naturaleza y las emociones humanas.
China
- La Luna simboliza la unión familiar, la paz y la inmortalidad. El mito de Chang’e, quien vive en la Luna con un conejo de jade, se celebra en el Festival del Medio otoño.
Japón
- La Luna es dadora de cosechas y prosperidad. Durante el Tsukimi, se contempla la Luna llena como acto de gratitud y conexión espiritual.
Culturas andinas
- Mama Quilla, diosa lunar inca, protege a las mujeres y regula los ciclos agrícolas. La Luna es vista como madre cósmica y espejo del tiempo.
Celtas y nórdicos
- Para los celtas, la Luna está ligada a Cerridwen, diosa de la transformación y la magia.
- En la mitología nórdica, Máni guía a la Luna por el cielo, perseguido por lobos, simbolizando el ciclo eterno de cambio y destino.
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