Hoy tuve la oportunidad de dialogar sobre el tema con una persona interesada en ver qué tanto de conciencia nos llevamos después de la muerte al sitio que nuestras creencias nos han señalado como concepto.

1.— Reflexionar que la conciencia es una palabra compuesta.
Con-: Prefijo que indica unión o conjunto.
Scīre: Verbo que significa “saber” o “discernir”.
-ntia: Sufijo que denota cualidad o estado.
Es fácil inferir que esta relacionado con el conocimiento interno y la percepción de lo que somos y sentimos. En resumen, la percepción interna de uno mismo.
2.— Y que si vamos al encuentro del concepto de que es alma, encontramos:
La palabra alma proviene del latín anĭma, que originalmente significaba “aliento” o «soplo vital». Su raíz se vincula con el griego ánemos, que significa “viento”, y con la raíz indoeuropea \an(ǝ)*, relacionada con la respiración y el movimiento del aire.
En la antigüedad, anĭma se asociaba con la fuerza vital que animaba a los seres vivos, evolucionando hacia la idea de una esencia inmaterial.
En el paso evolutivo de la historia, el concepto de alma adquirió connotaciones religiosas y filosóficas, convirtiéndose en un símbolo de identidad y trascendencia.
- Conciencia: Se refiere a la capacidad de percibir, reconocer y reflexionar sobre uno mismo y el entorno. Es el estado de conocimiento y comprensión que permite a los seres humanos distinguir entre el bien y el mal, tomar decisiones y experimentar la realidad con lucidez. En filosofía y neurociencia, la conciencia suele relacionarse con la actividad cerebral y el pensamiento.
- Alma: Es un concepto más espiritual y metafísico, asociado a la esencia o identidad de un ser. En muchas tradiciones religiosas y filosóficas, el alma es vista como la parte inmortal de una persona, lo que define su verdadera naturaleza más allá del cuerpo físico. Su existencia y características varían según las creencias culturales.
En términos generales, la conciencia es una función cognitiva y perceptiva que nos permite reconocer nuestro entorno, procesar información y experimentar emociones.
Mientras que el alma es una idea ligada a la trascendencia y la identidad profunda, representando la esencia misma de nuestro ser y la conexión con lo divino y lo espiritual.
Esta dualidad implica que, si bien la consciencia puede observarse y medirse mediante reacciones y respuestas, el alma evoca conceptos más abstractos, como el propósito de la vida y la búsqueda de sentido.
Esto sugiere que la verdadera comprensión de nuestra existencia podría residir en un equilibrio entre ambos aspectos, donde la consciencia actúa como el vehículo que explora y experimenta el mundo. El alma ofrece una guía interna que trasciende las limitaciones físicas y temporales de la vida.
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