Posiblemente, no te das total cuenta de lo que has recorrido hasta que descubres ese dinámico caleidoscopio donde has visualizado las aristas que tu mente ha formado con la inspiración de las personas que sigues, que se han unido a un sueño y que están en cada paso del camino andado.

Debo explicarte que sin la luz que le otorga el visor a cada uno de ellos, no sería posible verlos en ese juego dinámico de encuentros donde se reflejan y son reflejados en cada historia descrita.
En el punto de fuga de tu propia mirada están los espejos dispuestos de tal forma que pueden jugar con las ideas y las imágenes que has desarrollado y que no necesitan demasiado, solamente requieren ser parte del mundo que has descubierto.
Ellos no son trocitos de vidrio, tampoco son el total de las versiones, son todo y cada uno de ellos; cuando se mueven, la perspectiva del enfoque, ellos van dando nuevos patrones y figuras al dinamismo del contexto.
La luz es el eterno diseñador, es el encuadre y es el visionario encanto de la realidad creada con antelación y que, al mismo tiempo, es la continuidad de un nuevo relato.
Entonces todo tiene sentido y no sabemos si para ellos también, pero para ti el poder del todo y el uno se presentan constantemente.
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