Es importante visualizar los elementos que culturalmente nos han posicionado para sentirnos parte de los símbolos que hemos creado y que en muchas ocasiones reinventamos para avanzar como humanidad hacia un plano de conciencia diferente.
Sí, he retomado algunos párrafos que he señalado con antelación, porque es interesante poder recordarlos.
Antes de entrar a un fenómeno muy especial como son las ensoñaciones, esos sueños, donde, a pesar de estar despiertos, rompemos la barrera de la vigilia y las alucinaciones. Es interesante este pequeño análisis.
En la actualidad, varias culturas en todo el mundo siguen otorgando un valor especial a los sueños, viéndolos como algo más que simples manifestaciones del subconsciente.
Posiblemente, la modernidad y el agitado ámbito materialista hayan olvidado un poco el peso específico e importancia que ellos tienen, pero sin duda la intuición es un factor que los sueños avivan y forman parte de la esencia de los seres humanos.

El agua, su fluir, atrae lo que conecta nuestro ser sensible con el subconsciente. El agua, como elemento, simboliza las emociones, la fluidez y la capacidad de adaptarse.
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