Hay muros gigantescos que se alzan para impedir el paso, hay llaves que no pueden saltar los marcos establecidos para asegurar a las fronteras de muchos países.
Esperas un salvoconducto, esa llave mágica que te permita observarte ante los ojos de los que consideras más libres que tú.
Los que pueden abrir y cerrar sus puertas con libertad y sin temor… Todos los que cuentan con los salvoconductos adecuados o que no han tenido que cambiar de territorio.
El intercambio no es posible sin las llaves adecuadas. Muchos no necesitan de esas relaciones, sienten desconfianza y se limitan a cerrar la puerta, alzar el muro y rechazar la posibilidad.
El desafío es una constante que se repite a lo largo de la historia. No siempre puedes llegar al acuerdo esperado, eres vulnerable, eres un estorbo en el camino de los que progresan y no destinan dinero para tu apoyo.

Debe estar conectado para enviar un comentario.