Jano, cuyo nombre significa portal en latín, sería el primero en anunciar algo vital; más adelante haría una pregunta, pero no por el momento.
Lars sería el segundo; este nombre proviene del vocablo latino laurus, que se interpreta como “coronado con laureles”. A él le corresponderá lanzar la segunda interrogante.
Y en tercer lugar, la mujer llamada Nami, en japonés, significa “ola”. Sin embargo, en sánscrito significa «el de gran renombre». A todo esto, ella no tenía rasgos japoneses, pero admitía que su nombre se debía al significado de una ola.
De espaldas al portal, esperaron la llegada de la gente que atendió al llamado. Sorprendentemente, la multitud crecía a cada instante, como si una marea humana estuviera surgiendo de un horizonte invisible, hasta que llegó la hora de iniciar. Muchos, desde la distancia, corrían con entusiasmo, sus rostros iluminados por la emoción y la expectativa del evento que estaba por comenzar. Algunos llevaban pancartas, otros traían instrumentos musicales, y todos compartían una energía contagiosa que vibraba en el aire, transformando la atmósfera en un bullicioso e inusual evento.
Jano tomó el micrófono y observó a lo lejos que la gente se agrupaba, y con voz pausada agradeció su llegada, anunciando que él sería el primero en lanzar un anuncio para todos ellos y advirtió que de esto dependería una selección menor a la que se presentaba ante ellos.
Un murmullo recorrió el ambiente; la gente no estaba de acuerdo con retirarse, el asunto de abrir un portal estaba ahí para que sus sueños más anhelados se cumplieran… ¿Por qué no?

Jano levantó su mano solicitando silencio y despejando su garganta exclamó:
-Todos aquellos que han llegado hasta aquí esperando un millonario tesoro al abrir el portal pueden irse. También los que tengan jardines, casas con hijos pequeños, o que hayan viajado comprando a crédito sus boletos de avión y del hotel que los recibió.
Aquellos que tienen urgencia por regresar a actividades prioritarias pueden irse igualmente…
Los que se queden vivirán en casas de campaña y comerán lo que todos comeremos y se dedicarán por entero a resolver cómo abrir el portal.
La gente sumida en un sentimiento de depresión inició su retirada y fueron pocos los que se quedaron; la mayoría escribía en sus celulares un mensaje que enviarían sin dilación… Dando a conocer a sus familiares y amigos que estarían ahí por voluntad propia y que se olvidarían de ellos por un tiempo.