Sí es divertido imaginar escenarios, y muchas personas no están ni siquiera interesadas en esta perspectiva; es como si fuera algo del futuro que ha estado afectando a la humanidad a lo largo de su historia de lo más natural, causal e imposible de detener; habrá quienes se hagan preguntas sobre el significado de todo esto y quienes lo consideren un fenómeno natural sin mayor complejidad, un asunto que ha de ser así aun cuando se impongan retos y reglas en el camino.

La historia ha demostrado que las lenguas desaparecen si no son lo suficientemente vitales para sobrevivir en un mundo en constante cambio. Esto sucederá de la misma manera que la flora y la fauna se pierden por razones geográficas y climáticas. Así como un ecosistema se adapta o sucumbe a las condiciones de su entorno, el lenguaje humano también evoluciona o se extingue según su uso y relevancia en la sociedad.
Las transformaciones culturales, las migraciones y los avances tecnológicos desempeñan un papel crucial en este fenómeno. Nos invitan a reflexionar sobre la importancia de preservar no solo nuestro patrimonio lingüístico, sino también la diversidad de pensamientos y sentimientos que cada lengua encierra.