¿Qué iluminamos y qué evitamos que vea la luz? ¿Dónde colocamos los momentos de festejo si no es en los espacios más iluminados, esos lugares que brillan con alegría y vibran con risas, mientras que la tristeza y el caos son oscuros, envolviéndonos en sus tinieblas que solo nos traen recuerdos de lo que quisiéramos olvidar?

La luz nos da la oportunidad de celebrar, de crear memorias que resplandecen en nuestra mente, mientras que las sombras nos instan a reflexionar sobre lo que hemos dejado atrás, generando un contraste que marca profundamente nuestras experiencias. Es en esta dualidad donde encontramos el sentido de lo que significa vivir, aprendiendo a deslizarse entre la alegría que da vida y la tristeza que nos enseña a valorar cada instante.