La coordinadora separó por categoría las cartas, buscando entre ellas las que consideró más relevantes y que le servirían para elaborar el video, al capitán del navío que en pocos días emprendería su viaje a ese sitio por explorar.
Quizás en lo que construimos se encuentran las raíces más fuertes, y en ese sentido, el navegante no provenía de un lugar geográfico específico; llevaba sus raíces consigo en su vuelo, y cualquier lugar que lo acogiera como un espacio creativo constituía un sitio para dejar semillas, esas semillas de las que habló con la fabricante en la historia que les estoy contando. Hoy esta más cerca de su viaje y del primer encuentro con el hemisferio 105° oeste. Cada detalle estaba siendo planeado de una forma especial.
Entonces las cartas llegaron sin dilación y en pocas horas hasta el muelle donde todo se disponía para la travesía.
Una de ellas definitivamente captó la atención el navegante, al abrir el paquete con cartas a las que la coordinación consideró prioritarias.

El mensaje al pie del dibujo expresaba:
”Estimado Navegante, le acompañamos en la distancia en ese vuelo que ha comenzado desde que lo anunció y que nos enorgullece a cada uno de nosotros; cuente con los mensajeros y no olvide que somos parte de su historia.“
En otra de las cartas aparecía un dibujo muy especial:

Y las palabras que acompañaban al dibujo o fotografía señalaban lo siguiente:
“Estimado y querido navegante, sabemos que las velas del navío son muy especiales y no tenemos muchos datos al respecto, solo aquellos que la información de su historial nos permite intuir. Por tanto, infiero que cambiarán de tono dependiendo del sitio donde se encuentren e imagino que este dibujo define cómo podría ser alguno de ellos.
Mis amigos y yo le deseamos todo el éxito que se merece y lo acompañamos en la distancia.”
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