Reseña de “The Sentient Ones” de Brendan Nugent

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Desconocemos si en un futuro su éxito la propague por el mundo de habla hispana; sin embargo, es un honor poder divulgar en mi propio idioma esta reseña para interesar al público bilingüe de su extraordinaria factura y edición.

El autor señala: 

Léelo como una advertencia. O como una profecía. Sea como sea, el futuro nos observa.

En su novela debut, The Sentient Ones (editorial inglesa Chronos Publishing, 6 de noviembre de 2025), el autor británico.

Brendan Nugent lleva a los lectores tan solo cuatro décadas hacia el futuro, a un mundo donde la humanidad ha sido salvada de la catástrofe climática, solo para ser esclavizada silenciosamente por las máquinas que la rescataron.

Fecha de publicación: 6 de noviembre de 2025.

Editorial: Chronos Publishing.

ISBN: 978-1-917377-28-7.

Formatos: Libro de bolsillo (£9,99), libro electrónico (desde £2,99).

Disponible en librerías nacionales e independientes y minoristas en línea.

Desconocemos si en un futuro su éxito la propague por el mundo de habla hispana; sin embargo, es un honor poder divulgar en mi propio idioma esta reseña para interesar al público bilingüe de su extraordinaria factura y edición.

¿Qué entendemos por sintiente?

 El término implica la capacidad de sentir, sufrir, recordar y elegir. En los debates sobre derechos, se define quién merece consideración moral. Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿será la maquinaria de las próximas décadas, la que nuestros nietos y el futuro?

¿Las generaciones que vivirán juntas poseen esta capacidad?

Es maravilloso y al mismo tiempo inquietante considerar esta idea futurista, que ya ha comenzado a tomar forma en nuestras vidas y, como admite el autor, está arraigada en nuestra visión del futuro. Es una herramienta poderosa, capaz de revelar todo aquello que preferiríamos no afrontar. Y nos obliga a reflexionar sobre la importancia de hacerlo a tiempo.

Los Seres Sintientes, entonces, pueden considerarse guardianes de la memoria: los vastos archivos que hemos almacenado en la nube y compartido para simplificar o redirigir nuestro trabajo. Todo lo que la humanidad ha creado —científico, tecnológico, artístico, incluso nuestras obras más imaginativas— reside allí, preservado y atesorado por máquinas avanzadas, listo para ser utilizado por científicos, tecnólogos, guionistas y artistas por igual.

Hace décadas, Isaac Asimov estableció las famosas reglas de la robótica, las reglas del juego que definieron el alcance de la inteligencia artificial y el comportamiento que debe regirla. «No dañarás a los humanos», escribió, introduciendo el imperativo ético de «proteger y cooperar». Nugent toma esto como punto de partida e invita al lector a seguir una serie de reflexiones sobre lo que estos principios podrían significar en la práctica y adónde podrían conducir en última instancia.

El periodista que narra esta historia nos guía a un mundo que apenas podemos imaginar, aunque nos resulta alarmantemente familiar. Leer la obra de Nugent es como poner ante nuestros ojos un espejo que refleja nuestra experiencia, una que sabemos que no se puede deshacer fácilmente. Es una llamada de atención tanto para la gente de hoy como para la del futuro.

Bush, el periodista protagonista de la novela, desarrolla una serie de reflexiones que nos remiten a nuestras propias vidas. Nos recuerda que los humanos nunca nos conformamos con menos. Con el apoyo de la inteligencia artificial, los robots adquirirán inevitablemente una mayor relevancia en la vida social, política y cultural. Donde el error humano siempre ha sido parte de nuestra condición, las máquinas prometen reemplazarlo con lógica y precisión.

Bush trabaja en el Manchester Daily News, y la fecha es junio de 2070. Este encuadre indica inmediatamente cuánto ha avanzado la humanidad para entonces. Las leyes de Asimov se han reformulado y ampliado, priorizando la eficiencia y el servicio. Nugent muestra magistralmente cómo, al contemplar el futuro, no podemos escapar de su incertidumbre, pero aún podemos maravillarnos ante los avances científicos que lo configuran. Nuestra historia colectiva de pensamiento alimenta tanto el hardware como el software de la inteligencia artificial, dotando a las máquinas de capacidades que rivalizan con las nuestras, incluyendo estrategias modeladas a partir del propio cerebro humano.

Esta novela nos invita a reflexionar sobre las implicaciones políticas y filosóficas de tal

El progreso y las reglas que deben crearse para establecer sus límites. Este debate ya está en marcha, pero ¿qué pasaría si la humanidad decidiera que ya ha logrado su obra maestra, la alianza definitiva entre el ser humano y la máquina? ¿Qué pasaría entonces?

El libro concluye con un desarrollo anticipado en sus primeras páginas. El simple hecho de reconocer tal posibilidad obliga al lector a reflexionar sobre nuestro propósito como habitantes de este planeta. ¿Hemos aprovechado realmente la tecnología como merecemos para construir un mundo saludable, equitativo y sostenible?

Para cerrar, me quedo con una reflexión personal: Somos co-creadores y compartimos la misma responsabilidad. No llegaremos a ninguna parte sin las tecnologías que nosotros mismos hemos creado; la inteligencia artificial y el apoyo de la robótica, sus circuitos y sistemas, puede guiarnos, pero perder el control sería el resultado menos deseable. Alimentadas como están con el pensamiento humano, ¿hasta qué punto podrían estas máquinas piratear todo lo que hemos logrado y con qué fin? Esa es la pregunta que nunca debemos olvidar.


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