Phil Appleby fue ministro de seguridad y defensa; Roland Berga, un divulgador nato, compartió su talento en el comité de información y comunicación, y además nos dejó por legado un grupo de divulgación en Facebook, e Ylia, un traductor eficaz y muy profesional, su ayuda permitió, que nuestras voces en otros idiomas fueran entendidas por los colegas rusos.



Al recordar a nuestros compañeros que han partido hacia el universo en espíritu, de acuerdo con mis propias creencias, nadie se va del todo, queda en esencia en aquello que nos transmitieron en vida; posiblemente la mejor manera de recordarlos es en el legado que nos aportaron.
He llegado hasta aquí para hablar de los compañeros del gobierno y parlamento, así como de sus valiosos colaboradores, para recordarles con aprecio y respeto.
En primera instancia, nunca olvidaré que Asgardia ha nutrido nuestra mente y espíritu de una forma muy especial. Ellos, los que han partido, han legado el mando a otros compañeros con capacidades invaluables…
Debo hacer un paréntesis para hablar de mi experiencia personal, por razones especiales:
Mi esposo, el Asgardiano Horacio Díaz, es y siempre será una motivación, hasta el punto de acompañarme en mis historias en diferentes roles. Un ser que, cuando conocimos por primera vez la nación espacial de Asgardia, sonrió al escucharme mencionar cada detalle del sitio web oficial.
Él comprendió que, al partir hacia las estrellas, no me dejaría un vacío enorme, ya que la luz Asgardiana había llegado hasta nosotros. A pesar de que ese vacío está aquí, imposible de cubrir hasta el día de hoy, ASGARDIA me rescató de una manera diferente y especial.
Es por ello que quiero recordar con ustedes un pasaje de mi obra, que viene muy al caso:
Nunca olvidaré el pasaje de mi trabajo El Mensajero, cuando Painani ya sabe que el custodio del rayo, o sea su esposo, ha de partir hacia las estrellas y le dice:
«Entonces quiero tener el mando»
Se realiza un peculiar ritual en el que el hombre, su pareja, solicita al rayo que custodiaba, que le otorgara el poder y mandó a su mujer para él partir…
Entonces, en un cielo azul y despejado aparece un rayo contundente y relampagueante que a lo lejos en una montaña rompe la rama de un árbol y la hace girar en el aire, en cada giro dota a dicha rama de una belleza única, convirtiéndola en un báculo con inscripciones de gran valor solo para los que saben leerlas.
Painani tomada de la mano del mensajero y custodio del rayo, debe permanecer firme, de una pieza, observando con asombro que ese trozo de madera, transformado en báculo de poder, se acerca a gran velocidad hacia ella y su pareja.
Finalmente, el trozo de madera transformado, se clava delante de los pies de la pareja en la tierra, aun humeante y poderoso…

Al ceder el mando a los que vienen después de nosotros, nos impone un deber al que no debemos eludir. De la misma forma que Painani no se resistió, no tuvo temor cuando el rayo le entregó el báculo.
El compromiso otorgado no es solo un poder, sino una gran responsabilidad.
Siglos después, ese mismo bastón llegará a manos de quien lo heredó a lo largo de varias generaciones, hasta la universidad asgardiana, donde el profesor especializado en filología imparte clases. Él invita a una decana heredera de las voces de todas las mujeres del clan Yao, un grupo de estrategas y defensoras de la Tierra y diferentes cuerpos celestes.
Por tanto, somos un tejido social donde no importa si te vas al cosmos, todos los residentes de Asgardia siempre sabrán que les has dotado de un báculo de mando, ya sea físico o metafórico; por medio del cual continuarás, acrecentarás y fortalecerás la labor que se ha propuesto cada poblador de Asgardia, cada parlamentario y miembro del gobierno.
Debe estar conectado para enviar un comentario.