Para continuar con el Caleidoscopio, es importante dirigir mi atención al momento en que el presidente del parlamento, Lembit Öpik inspiró un pasaje de mis historias. Todos sabemos de su vida como observador de las estrellas, gracias a su abuelo Ernst Öpik (nacido el 23 de octubre de 1893 en Port-Kunda, Estonia, Imperio ruso [ahora Kunda, Estonia]; fallecido el 10 de septiembre de 1985 en Bangor, Condado de Down, Irlanda del Norte) fue un astrónomo estonio conocido por sus estudios sobre meteoritos y cuyo trabajo de toda la vida estuvo dedicado a comprender la estructura y evolución del cosmos.

¿A qué momento relevante me refiero? Al momento en que uno de los observadores del cielo entrega un obsequio a la aguerrida Painani. En términos clásicos, no existió en la historia de mis raíces nahuas una mujer corredora que sirviera al emperador azteca, y mucho menos una mujer que corriera para servir a la libertad. Pero bueno, sí me gustó el detalle de representar esa figura empoderada en mis trabajos literarios.
Ahora bien, ¿qué le regala el observador del cielo a mi personaje? Un trozo de material proveniente de un meteorito, con una carga vital de imán.
Ese momento se dio de una forma simbólica en mi mente, cuando Lembit Öpik puso en mis manos un cargo en el primer parlamento… al igual que a mi personaje, no le fue fácil entender el poder de ese meteoro y tampoco al grupo que la seguía, pero jamás desistió. Al igual que yo, emprender una labor, por difícil que sea, requiere de constancia y los caminos se deben abrir a quien lo profesa. Definitivamente, es vital sostener una idea firmemente y aplicarla en la vida diaria.
Painani, se convierte en una iluminada y descubre en la estrella binaria un recinto para ejercer su trabajo de difusión de los valores que deben ser compartidos.
Posiblemente de no haber sido por Lembit, ella no hubiera llegado a ese lugar que se encuentra a 8.6 años luz de la Tierra. Ese lugar existe para los Asgardianos y nutre otro pasaje de mis historias. Ya llegaré ahí, pero los que me han leído saben perfectamente a qué me refiero.
Debe estar conectado para enviar un comentario.