El mundo sufre de una polarización desmedida, mientras algunos necesitan lo más indispensable, otro grupo se ha dedicado a colocar lo mejor de su tecnología, millones de dólares y euros para el desarrollo del mundo que han previsto como ideal para el futuro.
Aparentemente, nada puede cambiar en el mundo que hemos creado. El activismo ecológico se ha dedicado a presionar de una forma tenaz a todos aquellos grupos de privilegiados que podrían gozar de lo que se conoce como la élite que viaja al espacio.
Pero, dentro de todo esto, la esperanza reside en que el mundo se dedique en un futuro a dirigir sus pasos hacia el mundo que es necesario crear y el que necesita la humanidad, un nuevo paradigma y una forma de establecer un conjunto de actividades que sean cada vez más inclusivas.
La reunión había comenzado cuando la voz de

Esbely se dejó escuchar contundente y sin filtros.
—No estamos de acuerdo como mujeres libres, no vamos a apoyar esta idea tan estúpida, no somos damas de compañía de nadie; si algunas parejas están de acuerdo en emprender ese viaje comercialmente atractivo para los que puedan pagarlo que lo hagan, ¿cuándo se ha visto esa barbaridad de hacer del satélite natural un derrotero de luneros de miel?
Hubo un silencio incómodo, y algunos musitaron entre dientes … Vaya, el que calla otorga, creo que todos y todas estamos de acuerdo con ella.
Un profesor pidió la palabra entre el público y explicó:

—Señores y señoras, esto es un nuevo reto que la humanidad enfrenta y que podríamos en un futuro considerar un puente esperanzador. Desafortunadamente, es bajo el concepto de turismo espacial que podríamos reunir información, justificar el viaje de civiles y contar con datos in situ de lo que nos interesa como científicos.
La mayoría, incluso Esbely estuvieron de acuerdo con el argumento.
Continuará…
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