La dama de los unicornios iba a ser muy paciente, y sabía exactamente lo que quería y lo que no necesitaba, pero el hombre tal vez requería aclarar su realidad y su posición en todo esto.
Saturno amparaba el trayecto de la dama y no era lo mismo para el hombre que entró en una especie de trance, debido la orden dada a los corceles y se sitió invadido por un torrente de agua que lo envolvía y casi ahogaba…

Entonces el hombre gritó desesperado, lo que sentía era superior a sus fuerzas y comenzó a llorar copiosamente, enojado de mostrarse débil ante la dama de los unicornios.
La mujer levantó la mano ordenando a sus corceles que se detuvieran… y demandó:
—Ahora, ¡hágase la pregunta!
El hombre gritó:
—No es pregunta, es afirmación. “No quiero la soledad.”
La mujer sonrió y asintió:
—Eso es notorio, muchos llegan hasta aquí con esa misma e imperativa necesidad. La mayoría comprende que no se puede tener lo que se sueña y en la medida de sus necesidades.
El hombre se levantó enojado e hizo por acercarse a la mujer en un arrebato apasionado e inmediatamente fue paralizado por sus corceles. Entonces gritó:
—He llegado hasta aquí esperando comprensión y ternura, un abrazo cálido y lo único que recibo es una especie de encantamiento absurdo donde casi pierdo el aliento.
La mujer señaló con calma, conocedora de su territorio:
—La sinfonía de las esferas acrecentó su influencia en el planeta Neptuno, es él a quien debe domar, entender y emplear para su beneficio.
Aun con el enojo en su rostro, frunciendo el ceño, el hombre discutió:
—No entiendo nada de esas tonterías y no sé cómo domar a un sujeto de la mitología y tampoco la entiendo cómo es tan fría como para no aceptar mi seducción.
La mujer advirtió:
—Ahí tiene parte de la respuesta: por favor, no mezcle agua y aceite en la búsqueda de una relación. Necesita a la persona que se integre a su forma de vivir, de hablar, de ser, alguien con intereses similares a los suyos.
Podrá observar a una persona, pero conocerla le proporcionará la respuesta a lo que le resulta útil en su existencia y sus emociones.
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