La mujer bajó la cabeza y observó que su corcel movía inquieto las patas delanteras, como indicando la necesidad de irse de ese lugar… Entonces exclamó:
—Estimado caballero, no soy tan inalcanzable, ya que usted ha llegado hasta la cima de la montaña con sus propios medios físicos; tampoco soy tan bella, usted está mirando lo que necesita ver.
Explíqueme qué necesita saber de este sitio y cuáles son sus dudas. Hasta ahora no ha preguntado nada, tal parece que ha llegado bajo el influjo de lo que su gato le ha recomendado. Ese mágico animal debe reconocer en usted una necesidad de volcar su ímpetu inspirador en alguien que le comprenda. ¿Qué lo, ame? Puede ser y ha colocado todas sus dotes y habilidades para lograr su objetivo.
Cuanto más comprendemos a una persona y más claro es nuestro conocimiento de ella, más fuerte es nuestro amor. El verdadero amor surge del conocimiento relacionado con la esencia de otra persona.
No es un sentimiento pasivo, más bien es un sentimiento que activa la mente para hacer por el otro, lo que nos gustaría como respuesta recíproca. Entender la conexión es una forma de comprensión mutua entre dos seres humanos. Aun cuando soy consciente de que en todo el reino vivo esto sucede con similares fortalezas.
¿Usted desea afirmarse en alguien que desconoce solo porque la encuentra bella? ¿Cuál sería la forma en que expresaría su naturaleza verdadera si no me encuentro disponible a sus necesidades?
En ese momento la dama se transformó y le miró de frente.

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