Papá era un hombre sencillo yo era una rebelde, que le gustaba cuando él arreglaba sus coches, meterme bajo la panza de las máquinas con él, para ver qué era lo que hacía un cigüeñal y cómo la grasa que siempre andaba cerca de su ropa se hacía parte de la mía.

Papá era un acuariano y decidió casarse con una escorpiana muy fuerte y muy enérgica, ambos se complementaban y decidieron que yo debía llegar a sus vidas.
Hace años se fue y recuerdo su mano en mi pecho cuando estaban esparciendo en las aguas del pacífico sus cenizas, no estuve ahí y fue lo mejor porque él sí estuvo conmigo cuando se fue al cosmos, de otra forma no hubiera llegado hasta mí de la forma en que lo hizo; ha sido una constante inspiración en algunos momentos de mi vida literaria y El Maestro en muchos pasajes de la historia que he trazado poco a poco.

Una de sus frases que más recuerdo y que odiaba y ahora comprendo es: «Las cosas son de un modo y no de otro»
No por ello dejaré de luchar por que sean diferentes y sé que él está de acuerdo en que así sea.
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