Recordando lo antes señalado de que nada muere, sino que se renueva, el anciano de mar y tierra les instó a todo los Pegasus a seguirlo, tomando en cuenta las indicaciones de los maestros el momento de prepararse para el vuelo que les esperaba, esto requería concentración, así que, siendo orientados por la palabra del anciano, éste señaló:

Hay un pez que abre su boca para beber el agua que derrama el Aguador, ese es el regalo que se entrega a dos seres humanos que en alguna parte del mundo han sido señalados por el símbolo de Quirón, ellos desconocen el origen y situación plena de su nacimiento, ambos de alguna u otra forma han preservado la fuerza del hombre que fue su abuelo, para uno de ellos fue un ejemplo de vida y para el otro, una referencia distante, para aquella que ha de poner en los oídos de algunos el mensaje, se ha vuelto una encomienda.
Recuerden queridos Pegasus que el lenguaje de los astros activa las fuerzas que desconocemos y busca entregar el mensaje dotando de habilidades a los que cobija.
Esto deben entenderlo pues la posición de los astros y las estrellas fijas cumplen una tarea constante en cada nacimiento.
El que tenga oídos para entender y ojos para ver, comprenderá tarde o temprano el mensaje, será el polvo de estrellas que derramen sus alas sobre el mundo, el vehículo del viento cósmico a favor o en contra, nunca olviden que siempre serán magníficas aliadas todas las estrellas.
Esta es la tierra prometida… Un terreno fértil para todos aquellos que comprendan su destino y sepan cómo hacerlo suyo para mejorar siempre.
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