
Conectando con los antepasados remotos no fue difícil entender para todos los Pegasus que la vida en las profundidades marinas le pertenecía de forma especial a la ostra.
Aparentemente aislada del mundo terrenal e incluso del que le rodeaba, ella tenía una riqueza interior que muchos codiciaban y que se había creado en sus entrañas con el paso del tiempo de una forma única, por tanto, uno de los primeros mensajes que ella les ofreció fue tomar con calma las cosas que suceden en su alrededor y ser pacientes.

La ostra los saludos con amabilidad y exclamo:
Todo lo que merece la pena se cultiva con paciencia, en cada paso que den deben hacer pausas y meditar en lo que escuchan respecto a los logros obtenidos, muchas de las grandes verdades se iluminan desde el interior, son las riquezas mejor guardadas que cada humano posee y que todo ser vivo debe comprender.
La sabiduría profunda surge de la capacidad de concentración que cada ser vivo logra en su camino, aun cuando aparentemente no se aleje de un espacio, nunca estamos solos y la propia naturaleza nos impulsa a conectarnos con el pasado y aprender de su vitalidad.
Muchos codician mis creaciones, pero pocos encontraran la forma de replicarlas, esa es mi magia y ustedes deben encontrar a la «madreperla» en sus vidas y sus aprendizajes.
Los Pegasus se sintieron entusiasmados y alegres de contemplar por primera vez la vida interior de una ostra, entendieron plenamente las razones por las cuales el anciano de mar y tierra la consideraba entrañable y amada.
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