En cualquier momento una persona puesta en marcha de la creatividad puede encontrarse con una serie de personajes vitales para lograr su iniciativa y ponerla al servicio de su trabajo.

Casualmente se presentó la oportunidad de platicar con un hombre de alta mar, fue muy alentador, lo más curioso es que no lo descubrí en Acapulco, este señor al igual que un gran grupo de personas esperábamos haciendo fila para un trámite burocrático y de pronto la charla nos llevó hacia un sitio muy diferente del que nos encontrábamos.
Esta persona de quien incluso no pude saber su nombre nos deleitó la mañana con su charla, todos estábamos agobiados por el calor y de pronto nos vimos sumergidos en la brisa del mar, las olas y una impresionante tormenta qué casi hace volcar la nave del instructor de navegantes.
Esto me dio una idea y claro va en curso, no de colisión, sino de encuentros afortunados con los pupilos iluminados por la luz de Anser, veremos a donde me lleva el tercer libro del cual empiezo a delinear el título.
Espero que todos ustedes queridos escritores, se inspiren con encuentros casuales de personas que de una forma mágica en sus quehaceres han acumulado y atesorado aventuras sin límite.
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