Tal vez sea una de las tareas más delicadas y necesarias para la humanidad, muchos talentos se pierden porque deciden ser lo que les han dicho que sean.

El modelo paterno, el modelo materno… La herencia de patrones de los cuales se alimentaron y aprendieron a destacar y negociar en un mundo competitivo.
Siempre están los que se saltan las reglas y dan el portazo y se alejan de la regla justiciera, también los que observan como ser mediadores en un mundo dividido entre los deseos paternos y los propios.
Dejan de estar los que no tuvieron oportunidad para descubrir su camino, se pierden entre las multitudes y aprenden a sobrevivir en el mundo que tienen por reto.
Entonces surge algo que nos llama a reconocerlos como la fuerza imparable qué está para todo y para todos.
Los especialistas están para un grupo selecto, son valiosos, los que siguieron a los padres aprendieron a amar lo que conocieron desde la infancia, saben de su negocio, los rebeldes se abrieron paso para sostener ideales y dar cuenta de lo que hace falta y el como podría ser el cambio, están visualizando el futuro y por último, los que aparentemente son invisibles, forman una cadena de suministros y servicios que resultan vitales.
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