
Cada escritor en su travesía ha de encontrarse con algún personaje indeleble, considero que es mejor ejemplificarlo de la siguiente manera:
«Quemé su nombre en un sigilo para poder olvidarlo, pero la magia tiene sus propios recursos y nos pone a prueba por encima de nuestros propios deseos; ha quedado bajo el embrujo de cierta clase de alquimia y aparece con otros nombres y diferentes características, tal parece que solo yo lo percibo, con asombro admito que con la magia no se juega»
Y bien, busca en los reductos de tu mente creativa si es en esencia alguien que recuerdas, que no olvidas, y que forma parte de tus raíces más profundas y se presenta de improviso a lo largo de tus trabajos y pesquisas.
Solo así podrás decidir si ello impide o enriquece tu obra y si has sido consciente de su existencia, depende del tema que abordes y en el cual centres tu foco de atención; observa los escenarios que compartes y define la perspectiva del que los mira desde adentro y con detalle.
¿Es siempre el mismo quien dicta la trama de tu obra? Analízalo con intuición y se consciente de ello, ya que otras voces podrían opacarse en tu trabajo y en detrimento del mismo.
Saludos lectores sigan el audio o el texto de este blog que espero les sea de utilidad.
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