
Sí logras que un libro marque tu vida, no te ates a él, reflexiona sobre el asunto que te hizo considerarlo especial y transfórmalo.
De la misma forma que hay autores que perseguimos y nos unimos a sus ideales e ideas, también hay libros que ellos han escrito, donde al final de cuentas convierten en acólitos de sus ideales a los otros.
¿Por qué menciono el término acólito? Simplemente porque el creyente que recibe los conocimientos de cierto credo se convierte en el mejor promotor de esas creencias, entonces deja de pensar en lo que podría ser diferente y simplemente sigue la línea que le ha sido entregada a través de los pensamientos de la persona a la que decidió seguir.
El momento que el alumno supera al maestro es precisamente por que aprendió a fortalecer sus propias alas y darles un sentido y entereza que lo hace único entre lo que aprendió e impulsó.
Tal vez solo de esta forma sea viable modificar costumbres que nos han dañado y preservado en esquemas que reconocemos inamovibles; cambiar el filtro de la lente nos da un cambio de visión en aquello que nos dijeron solo puede ser de una manera y jamás de otra, analízalo en tu obra personal, estudia cuáles son tus espacios recurrentes y por qué los has elegido.
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