El mundo crea reglas que debemos acatar para lograr ciertos objetivos, al mismo tiempo tenemos opciones a las cuales podemos acudir y verificar si lo que hemos elegido es lo ideal o podría haber algo mejor en el trayecto.
Cuando has planificado la estructura de un texto y de pronto te das cuenta que no es posible terminarlo de acuerdo a lo que habías pensado es bueno no forzar el argumento.

Nada que no surja del espíritu creador es algo que nos lleve al conocimiento de aquello que queremos poner en la mesa de discusiones, de esta forma lo que se antojaba adorable y un buen trayecto para lograr un buen ambiente para los personajes, puede darte en el argumento y sus variantes una clara evidencia de que no es cómo lo imaginabas.
Desconozco si esta aseveración les sirve a todos, incluso en la búsqueda de un personaje real o biográfico podemos por medio de la escritura reconocer lo que en ellos es valioso o lo que no les corresponde ya sea en la obra literaria o en la vida.
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