Al llegar al octavo cuento me encuentro en un sitio donde tengo la oportunidad de percibir la personalidad de algunos personajes ocasiónales, esos que te encuentras en los sitios que frecuentas y que no siempre son los mismos, solo con su forma de reaccionar te das cuenta de cómo son en sus vidas y sus rutinas diarias.

El aroma de los seres humanos es algo peculiar te dice que hacen y como viven, sus voces demuestran su necesidad de hacerse notar, a veces desentonan en los sitios a los que fueron invitados, puedes analizar como llegaron a esa cita con una persona con la que no tienen nada en común.
No todos pueden habitar tus historias, pero si logras convertirlos en parte del paisaje te dirán algo interesante, siempre sucede; no es necesario relacionarte con ellos, no todos te sostienen la mirada y tampoco es necesario, simplemente están ahí y sus cuerpos y mentes dibujan una estela en tu camino.
Al mirarlos puedes escuchar lo que con palabras jamás te dirán, qué les preocupa y que los convoca a estar en presencia de otros.
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